El 26 de julio, la Misión de Nariokotome se unió con alegría en la Iglesia universal para celebrar la memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen María y abuelos de Jesús. Este día especial tiene un significado particular para nosotros, ya que nos reunimos con los miembros de nuestro Programa de Mayores de San Joaquín y Santa Ana para honrar no solo a los santos abuelos de nuestro Señor, sino también el invaluable papel de los abuelos y mayores de nuestra propia comunidad.
La jornada comenzó con una solemne misa presidida por el P. Zaccheaus Okoth, durante la cual se ofreció una intención especial por todos los mayores de nuestra parroquia. El P. Zaccheaus nos recordó la profunda fe y perseverancia de San Joaquín y Santa Ana, animando a todos, especialmente a nuestros mayores, a seguir siendo pilares de sabiduría, oración y amor en sus familias y en la sociedad.
Después de la misa, los 275 mayores del programa disfrutaron de una cálida acogida en la Panadería San Martín de Porres de la Misión de Nariokotome. Canciones y danzas tradicionales marcaron la celebración, creando un ambiente animado y lleno de alegría.
Uno de los momentos más destacados de la celebración fue la entrega de pequeños obsequios a cada uno de los mayores allí presentes. Se les entregaron alimentos y artículos de primera necesidad, como un sencillo gesto de agradecimiento por su valiosa entrega a la Iglesia y a la comunidad.
Concluimos el día compartiendo una comida llena de risas, amistad y gratitud. Fue un bonito recordatorio de la importancia de honrar a nuestros mayores no solo en días festivos especiales, ¡sino todos los días!La celebración fortaleció nuestros lazos como familia cristiana y renovó nuestro compromiso de caminar siguiendo los pasos de San Joaquín y Santa Ana con fe, humildad y amor.
Por Lenny Jillo, MCSPA
Misión de Nariokotome











