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Amistades Que Crean Puentes: de Betanzos a Nyangatom

18 abril 2026 Publicado por Testimonios 0 comentarios sobre “Amistades Que Crean Puentes: de Betanzos a Nyangatom”

Este miércoles David y Mateo de la mision de Nyangatom, en Etiopía, estuvieron en Betanzos de la mano de Popy (voluntaria desde hace más de 13 años), en su lugar de trabajo: Fundación Hospitalarias Betanzos.

 

Fundación Hospitalarias Betanzos atiende a más de 160 personas con discapacidad intelectual, trabaja por y para una salud integral de las personas que componen el lugar, llevando a cabo un trato terapéutico centrado en la persona en la que los cuidados y la profesionalidad se ponen en el centro.

 

Antes de la llegada, las personas de los talleres ocupacionales, vieron unos vídeos de Nyangatom y reflexionaron sobre los mismos para que, cuando llegasen Mateo y David pudiesen compartir inquietudes.

 

Al acabar la visita y las conversaciones, como cada miércoles, llevamos a cabo una misa que celebró David en la que, sobre todo, tuvimos presente que, ya sea desde Nyangatom o desde Betanzos, cualquier vida importa y desde el amor y la paz, debemos acercarnos a cada una de ellas.

 

Popy García

Amiga y Colaboradora de MCSPA

Rumbo a Turkana: una experiencia que te cambia la vida

12 abril 2026 Publicado por Testimonios 0 comentarios sobre “Rumbo a Turkana: una experiencia que te cambia la vida”

 

Volver a casa tras un largo viaje y darte cuenta de que algo dentro de ti ha cambiado para siempre. Eso es exactamente lo que nos ha pasado a los dos.

 

Llegamos a Kenia con dudas, expectativas y muchas preguntas sobre lo que encontraríamos y lo que nos llevaríamos de esta aventura. Hoy sabemos que no hay palabras suficientes para describir todo lo que hemos vivido, sentido y aprendido durante estos días.

 

Pasamos diez días en la Misión Lobur de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol (MCSPA), donde tuvimos la oportunidad de conocer de cerca los proyectos que sostienen a la comunidad: guarderías y programas de nutrición infantil, una escuela primaria, atención sanitaria a través de la clínica y la clínica móvil, la construcción de pozos de agua y presas, y una escuela para la formación de jóvenes agricultores, apoyándolos para que puedan aplicar en sus hogares todo lo que han aprendido y generar recursos tanto para el autoconsumo como para el comercio.

 

Sin embargo, lo que más nos ha marcado no han sido solo los proyectos, sino las personas. Poder convivir con la comunidad local, conectar con su cultura y su forma de vida, y escuchar sus historias ha sido una experiencia profundamente transformadora. Durante estos días, compartimos momentos que permanecerán con nosotros para siempre: desde ayudar a donar zapatos a los niños, asistir a animadas misas y bautizos locales, hasta colaborar en la clínica móvil mientras las enfermeras atendían a mujeres embarazadas y vacunaban a los niños.

 

Queremos dar las gracias de todo corazón a todos los que nos han acompañado y han hecho que esta experiencia fuera tan especial, especialmente al Diácono Micheal y al P. Andrew, ambos miembros de la MCSPA. Nos damos cuenta de que esto es mucho más que una comunidad: es una familia, una familia elegida, y ha sido un verdadero regalo formar parte de ella, aunque solo fuera por unos días.

 

Regresamos de África más humildes, con el corazón lleno y, sobre todo, con una nueva forma de ver el mundo. A veces seguimos con nuestras vidas sin pararnos a pensar que todo esto es real, que hay personas que viven realidades que nunca podríamos imaginar y que necesitan nuestra ayuda. Este viaje ha sido una pausa necesaria, una experiencia conmovedora que nos ha abierto los ojos.

 

Ha sido una experiencia profundamente humana, transformadora y mágica.

Por Toni y Silvia

Barcelona [España]

Cosechando Los Frutos Después de 25 Años

27 marzo 2026 Publicado por MCSPA, Testimonios 0 comentarios sobre “Cosechando Los Frutos Después de 25 Años”

La historia de Ángeles Leal es un hermoso testimonio de esperanza y perseverancia. Miembros de la MCSPA la conocieron en Jardines de San Juan Ajusco, un asentamiento irregular en el extra-radio de la Ciudad de México, en el año 2001. Cuando la MCSPA construyó el Centro Materno Infantil San José e invitó mujeres del barrio que pudieran estar a cargo de los niños en los tres salones de clase de pre primaria. En aquel entonces Ángeles era mamá de unos de los niños que asistía al Centro, era ama de casa. Se le propuso ser encargada de uno de los salones y así como a otras 4 mujeres del barrio se les dio la posibilidad de estudiar una formación profesional de Educadoras de Jardín de Infancia. A raíz del encuentro, la convivencia y el trabajo que realizaba junto con los miembros de la MCSPA, despertaron en su corazón el deseo de superarse y ayudar a otros. Su marido y sus hijos formaron parte de ese sueño, que les unió como familia.

 

Con el paso de los años, Ángeles con esfuerzo, dedicación y como dice ella, “con lo que le transmitieron los miembros de la MCSPA”, puso en marcha un centro comunitario en el barrio, donde atender y educar a niños de pre-escolar y también dando la posibilidad de aprender a personas adultas. Unos años después constituyo una Asociación Civil y se licenció en Pedagogía.

 

Hoy, después de 25 años, Ángeles continúa sembrando esperanza. Cada quince días se traslada al Paraíso, asentamiento que se encuentra a 23 kilómetros de Jardines de San Juan Ajusco; por la dificultad de transporte, tarda tres horas en llegar; Después de mucho tiempo, Ángeles ha vuelto a responder a la llamada que le han hecho miembros de la MCSPA para compartir su testimonio y animar a otras mujeres en otra población con mucha precariedad social.

 

Con sencillez y cercanía comparten sus historias y dificultades y les recuerda que ellas también pueden soñar, estudiar, crecer y construir una vida más digna para ellas y para sus familias.

 

Es profundamente emocionante ver cómo, con el paso del tiempo, las semillas sembradas con fe, amor y esfuerzo formaron unas raíces fuertes y fecundas que hasta después de 25 años siguen dando sus frutos. Historias como la de Ángeles nos recuerdan que cada pequeño paso y cada semilla de mostaza, como nos dice el Evangelio, pueden transformar vidas.

 

por Rosa Murillo, MCSPA

Misión de Andode [Etiopía]

La misión de Muketuri da la bienvenida al obispo Matthias König.

21 enero 2026 Publicado por MCSPA, Testimonios 0 comentarios sobre “La misión de Muketuri da la bienvenida al obispo Matthias König.”

El 14 de enero, el obispo auxiliar de la archidiócesis de Paderborn (Alemania), el reverendísimo Matthias König, junto con un grupo de otras cinco personas, visitó nuestra misión en Muketuri, Etiopía. Su visita propició un encuentro lleno de gracia que fortaleció la fe, la esperanza y el compromiso misionero de nuestros miembros de la MCSPA y de la comunidad a la que servimos.

El obispo Matthias visitó el Centro Materno Infantil de San José, a sus profesores, cocineros, trabajadores y a cada uno de los 400 alumnos de su guardería. Los alumnos, llenos de orgullo, les recibieron con canciones de bienvenida y una exposición de sus manualidades. Muy emotiva fue la reunión con las madres de nuestro programa para desnutridos y el encuentro con los 15 alumnos de educación especial, a quiénes escucharon atentamente demostrando su apoyo y su cariño.

El obispo Matthias expresó su profunda gratitud por la dedicación misionera a los más vulnerables y por la compasión demostrada en cada acción diaria de entrega a los demás.

En la celebración eucarística, el obispo Matthias nos animó a vivir con celo misionero y rezamos juntos por todas las personas de la zona. Después de la misa, que se celebró en la Capilla Ecuménica de la Sagrada Familia, el obispo Matthias bendijo uno por uno a los niños con necesidades especiales. Fue un momento muy significativo compartiendo el sufrimiento de estos niños y de sus familias, a menudo completamente rechazados por la sociedad.

Los visitantes también conocieron la realidad de uno de nuestros comedores comunitarios en el poblado de Jebene, a 23 km de Muketuri, donde presenciaron como la gente se abastecía de agua limpia de los grifos de un pozo perforado, como compartían el huerto comunitario o el comedor, haciéndose evidentes los esfuerzos diarios por proporcionar alimento y cuidados a los 60 niños del poblado.

La visita concluyó con un almuerzo en “Bete Mariam” o Casa de María, la casa de la MCSPA en Muketuri. Salimos llenos de inspiración y con gratitud renovada. La visita del obispo reforzó nuestro llamado a servir con amor, unidad y perseverancia en la misión y fortaleció el longevo compromiso entre la Archidiócesis de Paderborn y la MCSPA.

Esther Kerubo

Misión Muketuri

[Etiopía]

Dios nunca se olvidó de nosotros

31 diciembre 2025 Publicado por MCSPA, Testimonios 0 comentarios sobre “Dios nunca se olvidó de nosotros”

— Hola, ¿cómo te llamas?–

— María —

Una sonrisa de oreja a oreja — ¡Como a la que celebramos hoy! —

 

Mi saludo de recibimiento en Kangatem, campo de refugiados de la tribu Murle de Sudán del Sur – 25 de diciembre de 2025

 

¡Es Navidad! Se respira alegría, los tambores suenan, los niños vibran, las mujeres bailan, los hombres cantan, el sol abrasa y los vivos colores de las telas, de los cuerpos marcados por la guerra, de sus miradas, cuentan historias…

 

Años han pasado desde la última vez que pudieron celebrar la Navidad, amenazados por las cruentas revueltas primero en Sudán del Sur, luego en Gambela (Etiopía), “vivían” atrapados, escondidos, paralizados por el miedo en el campo establecido en Gambela por el gobierno.

 

En medio de tanta oscuridad, la llama de su fe brillaba con fuerza, crecía, cada día rezaban a Dios para que liberase su pueblo.

Hasta que como ellos cuentan ¡respondió!

Y les condujo a una zona segura en el valle del Omo a 70 km de nuestra misión de Príncipe de la Paz en Nyangatom.

 

Ángel celebró la misa de Navidad y nos compartió que la luz del niño Jesús que se hizo carne para compartir nuestro dolor, estaría siempre con nosotros en nuestros corazones, que siempre que nos sintiésemos solos, perdidos, con miedo, buscasemos esa luz.

El amor y el respeto con el que comulgaron no tiene palabras.

Cantamos, agradecimos, rezamos, sonreímos, compartimos pan y cabritos. La paz, la fe y el ecumenismo fueron el guión del día en la conversación con los mayores.

 

Un diálogo de esperanza que cierra por todo lo alto este año de peregrinaje.

Mientras quede un corazón sediento de paz habrá esperanza y ese día en Kangatem + de 2.000 corazones latían en llamas.

 

María Vidal – Aragón

Aprendiz Junior en Mizan Teferi, Etiopía

De vagabundear a pertenecer: un testimonio de fe y reencuentro

11 octubre 2025 Publicado por MCSPA, Noticias, Testimonios 0 comentarios sobre “De vagabundear a pertenecer: un testimonio de fe y reencuentro”

¿Cuántas veces pasamos junto a los quebrantados, los inquietos, los que parecen estar fuera de lugar, y nos convencemos a nosotros mismos de que «no son nuestro problema»? Sin embargo, en el Evangelio, Cristo nos recuerda que lo que hacemos por los más pequeños de entre nosotros, lo hacemos por Él. No se trata de una simple verdad reconfortante, sino de una llamada de atención.

 

Nuestra parroquia, en la diócesis de Tombura-Yambio, en Sudán del Sur, la parroquia Ave-Maria, se enfrentó a esta realidad cuando apareció una mujer que no hablaba inglés ni pazande (el idioma local de la zona), sino solo francés. Cargaba con el peso de la inestabilidad mental… y en esas condiciones entró por nuestras puertas. A su lado estaba su hijo pequeño, silencioso y atento, totalmente dependiente de la mujer que parecía tan perdida. No llevaba consigo ningún documento, no tenía adónde ir, solo la esperanza de que alguien, en algún lugar, la acogiera. Intuimos que esa era su historia antes de llegar a la parroquia.

 

Lo que a muchos les pareció una locura pronto se convirtió en una historia de fe, paciencia y reencuentro, un testimonio de que ningun alma está realmente perdida cuando el amor decide buscarla. Entró en nuestra iglesia no solo buscando refugio, sino, sin saberlo, haciendo una pregunta que Dios a menudo nos plantea: ¿me acogeréis?

 

El misterio de su lucha era evidente. Muchos susurraban, otros se cuestionaban, algunos incluso comenzaron a lanzarle objetos, ¡afirmando que era un demonio! En numerosas ocasiones ensució la iglesia, incluso atacando a personas. Sin embargo, incluso en su angustia, vimos algo sagrado: un grito de pertenencia, un recordatorio de que cada alma, por muy quebrantada que esté, sigue siendo preciosa a los ojos de Dios.

 

En lugar de cerrar las puertas, la misión las abrió aún más. Recibió comida, ropa, mantas, ropa de cama y refugio en las instalaciones de la iglesia parroquial. En realidad, no quería abandonar la iglesia, ya que afirmaba haber visto una imagen de María similar a la de su parroquia natal y estaba convencida de que María pronto vendría a llevarla a casa.

 

Sin embargo, quedó claro que la compasión tenía que llevarnos más allá. El cuidado temporal no era suficiente. Con la ayuda de nuestros profesores de Camerún, descubrimos que ella también era de allí y no de la República Centroafricana (RCA), como pensábamos al principio. Entonces, quedó claro que esta mujer llevaba bastante tiempo desplazándose. Nuestros profesores cameruneses comenzaron entonces una campaña en las redes sociales publicando su foto en todas las plataformas a las que pudieron acceder. Gracias a estos esfuerzos, poco a poco se fue descubriendo su historia. Los hilos invisibles finalmente la llevaron de vuelta a su hogar. Su familia supo de su paradero. ¡La mujer había estado perdida durante cuatro años enteros!

 

Con esto, la misión organizó una motocicleta y un «laissez passer», ya que ella no tenía documentos de viaje, para llevarla a Obo, donde fue recibida por el padre Francis, párroco de Obo en la República Centroafricana. Su hermano mayor se encargó de ir a recogerla a Bangui, la capital de la República Centroafricana, y juntos se dirigieron a Camerún. Lo que comenzó como un viaje errante marcado por el miedo y la incertidumbre, terminó en pertenencia, seguridad y amor.

 

Su hijo, que antes era una sombra silenciosa, ahora tenía un hogar. Ella, que antes era considerada «loca», recuperó su dignidad como madre, hermana e hija. Humanamente hablando, su caso parecía imposible. Sin documentos, sin rastro claro de su familia, sin esperanza de reintegración. Pero con paciencia y oración, la misión logró rastrear sus raíces. El día de su reencuentro fue nada menos que milagroso.

 

No fue solo su milagro. También fue el nuestro. Porque a través de ella, Dios nos preguntó: ¿Creéis que el amor puede restaurar lo que está roto? ¿Confiáis en que nadie está demasiado perdido para ser encontrado? Su viaje es la prueba de que los milagros no están lejos de nosotros. Se producen cuando la fe se une a la compasión. Nos pregunta a cada uno de nosotros: ¿Dónde trazo la línea de mi compasión? ¿A quién elijo ver y a quién ignoro? ¿Cuándo elegimos abrir puertas en lugar de cerrarlas? ¿Cuándo nos atrevemos a creer que Dios sigue haciendo maravillas a través de personas comunes y en lugares mundanos?

 

Con esto, la misión organizó una motocicleta y un «laissez passer», ya que ella no tenía documentos de viaje, para llevarla a Obo, donde fue recibida por el padre Francis, párroco de Obo en la República Centroafricana. Su hermano mayor se encargó de ir a recogerla a Bangui, la capital de la República Centroafricana, y juntos se dirigieron a Camerún. Lo que comenzó como un viaje errante marcado por el miedo y la incertidumbre, terminó en pertenencia, seguridad y amor.

 

De vagar errante a la pertenencia: la historia de esta mujer es más que un final, es una llamada. Nos llama a despertar, a ver a Cristo en los rostros más inesperados, a creer de nuevo en un Dios que reúne, restaura y redime. A veces, el mayor milagro no es el fuego del cielo, sino una mujer perdida y su hijo que encuentran el camino a casa. Su testimonio nos recuerda que la iglesia no es ante todo un edificio de piedra, sino un refugio para los corazones. Es donde los perdidos encuentran un hogar, donde la misericordia se hace carne, donde la fe se demuestra no con palabras, sino con hechos.

 

Por Benjamin Maketa,

Aprendiz junior de la MCSPA

Misión de Ave María, Sudán del Sur

AULAS DE CORAJE: Cómo una escuela parroquial devuelve la esperanza a los niños desplazados

28 marzo 2025 Publicado por MCSPA, Noticias, Testimonios 0 comentarios sobre “AULAS DE CORAJE: Cómo una escuela parroquial devuelve la esperanza a los niños desplazados”

«Haz justicia al débil y al huérfano; defiende el derecho del humilde y del desvalido». Salmo 82:3

Cuando la guerra, los enfrentamientos étnicos y las catástrofes naturales obligan a las familias a huir de sus hogares, los niños suelen ser los más afectados. Muchos pierden el acceso a la educación y su futuro es incierto. Pero en el corazón de nuestra parroquia, la Misión Ave María de Ngboko, está ocurriendo algo extraordinario. En medio de las dificultades, ha surgido un faro de luz: una escuela pequeña pero decidida, construida desde la fe, la compasión y la creencia inquebrantable de que todos los niños merecen tener acceso al aprendizaje. Desde aquí se está reconstruyendo la esperanza, aula por aula.

El párroco, P. Avelino Bassols, MCSPA, vio la difícil situación de los niños desplazados que llegaban con sus familias de diversas partes de Tambura, Dingimo, Nagero, Gamunakpe, Mabaiku, Akpa, Modurumo, por mencionar sólo algunos de los lugares afectados por la tragedia. Sabía que había que hacer algo. Estas jóvenes almas, que ya soportaban el peso del trauma, necesitaban algo más que comida y cobijo; necesitaban un lugar donde aprender, crecer y volver a soñar.

Al no disponer de edificios escolares adecuados, la comunidad parroquial se puso manos a la obra. Los espacios que antes servían como salones de la iglesia se transformaron rápidamente en aulas improvisadas. Se fabricaron bancos de madera, se recuperaron pizarras, libros de texto viejos y los pocos materiales didácticos que la parroquia podía conseguir en ese momento. La búsqueda de profesores con formación y voluntarios no fue tarea fácil.

Sin embargo, ¡¡¡comenzaron las clases!!!

A pesar de la falta de infraestructuras adecuadas, el entusiasmo de los niños por aprender ha sido imparable. Se reúnen todas las mañanas, con los ojos brillantes de expectación, ansiosos por asimilar los conocimientos que la guerra y el desplazamiento intentaron robarles.

Aunque la iniciativa ha sido un éxito, sigue habiendo problemas. Las aulas son sólo espacios provisionales, el material didáctico escasea y se necesitan más voluntarios. Sin embargo, con fe y determinación, la parroquia está trabajando para conseguir soluciones más permanentes, quizá incluso una escuela completa en el futuro.

Actualmente, la pequeña escuela en la Misión Ave María atiende a niños que vienen de 8 escuelas primarias afectadas de los alrededores.

Lo que empezó como un simple esfuerzo por ayudar a unos pocos niños se ha convertido ahora en un símbolo de resiliencia y amor. En un mundo en el que el desplazamiento suele significar desesperación, esta pequeña escuela está demostrando que el amor, la fe y la educación no son sólo un privilegio, sino un derecho, una necesidad y, sobre todo, un faro de esperanza.

A través de esta pequeña escuela, la parroquia hace realidad las palabras del Salmo 82:3: defender a los débiles, levantar a los oprimidos y dar a los niños desplazados la oportunidad de recuperar su futuro. Es más que una escuela. Es una promesa de que, sean cuales sean las circunstancias, nunca hay que abandonar la búsqueda del conocimiento y la esperanza.

por Benjamin Maketa, Aprendiz Junior, MCSPA.
Misión Ave María (Sudán del Sur)

Un sueño y tesoro que compartimos de la MCSPA  

4 marzo 2025 Publicado por MCSPA, Testimonios 0 comentarios sobre “Un sueño y tesoro que compartimos de la MCSPA  ”

‘‘El Padre Paco siempre promovió la agricultura, es una de su “pequeñas” revoluciones que motivó y que esta siendo un “gran” testimonio en Turkana.
Gracias a su empeño muchos árboles frutales han sido plantados en las misiones y poblados.

Estoy escribiendo estas palabras en la librería de la Misión de Nariokotome, donde hay un museo en memoria del Padre Paco, nuestro fundador. El pequeño museo fue construido por miembros de la MCSPA, que como todos los que seguimos sus huellas, vivimos con determinación mantener vivo y crecer con su legado.
Este sueño y legado se ha transmitido de los primeros miembros y mayores de la comunidad a las generaciones más jóvenes.
Entre muchas iniciativas que llevamos a cabo inspirados por sus enseñanzas, como la “Campaña de plantar árboles en memoria de Paco en 2025”, seguimos aprendiendo de su inspiración y mantenemos viva su memoria.

El Sábado 01 de Marzo , vivimos un encuentro muy interesante en la Misión de Kokuselei con los padres e hijos del centro de “San Joseph Konokono” como resultado de una invitación del Club de “Miembros de San Francisco de Asis” del mismo centro, cuyos miembros son todos niños.

Numerosas familias de los alrededores de Kokuselei acudieron y participaron con los niños en la plantación, riego y protección con vallas para evitar a los animales y para el mejor crecimiento de los árboles.
Fue muy motivador ver el esfuerzo y éxito de la actividad gracias al entusiasmo de los niños … además de implicar a los padres donde además cocinaron para ellos, algo que no suelen hacer los niños.
Los padres pudieron apreciar de sus hijos el esfuerzo, cuidado, generosidad y valores hacia el medio ambiente y la comunidad.

De este modo reforzamos el valor fundamental de ser “familia” , que es la base de la sociedad y la vital importancia del papel de los padres para la educación de sus hijos.

Este evento ayudó a los padres a conocer el aprendizaje , voluntad y talentos de sus hijos y fue una experiencia muy positiva su participación en la formación de sus hijos y que asuman esa responsabilidad de poder acompañarles en su educación.

Es gratificante ver que los padres unidos a los misioneros desean apoyar a sus hijos para un presente y futuro más digno y próspero.

¡Trabajemos unidos para hacer un mundo mejor que acoge a toda la creación!

Fridah Ejore,
MCSPA
Aprendiz
Misión de Kokuselei

 

Promoción de vocaciones en Filipinas: Una llamada a servir y a ir más allá

11 diciembre 2024 Publicado por MCSPA, Noticias, Testimonios 0 comentarios sobre “Promoción de vocaciones en Filipinas: Una llamada a servir y a ir más allá”

Este mes, la MCSPA tuvo el privilegio de participar en dos eventos significativos centrados en el fomento de vocaciones en Filipinas, reforzando el compromiso de la Iglesia de inspirar a los jóvenes a dedicar sus vidas al servicio a Dios.

Las actividades comenzaron con una visita a la archidiócesis de Jaro en Iloiloi (Filipinas Central), donde el diácono Stephen Iyerio e Innocent Phiri se reunieron con el arzobispo José Romeo y se unieron a él en la celebración eucarística que marcaba la conclusión del Mes de las Vocaciones en la archidiócesis. La celebración fue una hermosa ocasión para orar, reflexionar y ofrecer un momento de gracia a quienes disciernen su vocación. Fue un privilegio participar en este significativo acontecimiento, ya que la Iglesia filipina sigue insistiendo en la importancia de fomentar las vocaciones, especialmente entre los jóvenes. El diácono Stephen fue más allá y animó a los seminaristas, que se preparan para la ordenación diaconal, a estar dispuestos a servir incluso en lugares difíciles como Turkana, en Kenia.

Después, la MCSPA de Manila participó en un acto vocacional de la diócesis de Cubao (Metro Manila). El encuentro fue una ocasión animada e inspiradora, llena de jóvenes deseosos de aprender más sobre las posibilidades de dedicar sus vidas a la misión de Dios. El evento puso en relieve las diversas formas en las que los jóvenes católicos pueden servir a la Iglesia, ya sea a través del sacerdocio, la vida religiosa o el ministerio laico. Fue un hermoso encuentro, en el que la energía y el entusiasmo de los jóvenes nos recordaron la esperanza que la próxima generación aporta a la Iglesia. También tuvimos el privilegio de conocer y charlar con el entonces obispo electo de Cubao, el P. Elias Lumayog Ayuban Jr., CMF, cuya ordenación episcopal y posesión canónica tendrá lugar el 3 de diciembre en la Catedral de la Inmaculada Concepción.

Este encuentro con los jóvenes ha sido verdaderamente inspirador, y tenemos la esperanza de que sean más los que respondan a la llamada a servir como misioneros, especialmente en los lugares donde la necesidad es mayor. En particular, rezamos para que más jóvenes, hombres y mujeres, se planteen responder a la llamada y acudan a trabajar en regiones difíciles y desatendidas como África. La misión de la Iglesia en esos lugares requiere personas dedicadas y valientes que estén dispuestas a llevar la luz de Cristo a los entornos más difíciles.

Mientras seguimos reflexionando sobre estas experiencias, nos llena de esperanza el futuro de las vocaciones en Filipinas y más allá. Rezamos para que más jóvenes, movidos por el Espíritu, den el valiente paso y dediquen sus vidas a servir a la misión de Dios, dondequiera que sean llamados.

Por Dionisius Kandar e Innocent Phiri
Aprendices MCSPA, Manila (Filipinas)

ORO x ORO

3 noviembre 2024 Publicado por MCSPA, Testimonios 0 comentarios sobre “ORO x ORO”

Tras pensarlo muy bien, decidimos que en Nariokotome ( Turkana) sería el sitio perfecto para celebrar nuestras bodas de ORO! La familia no podría venir “ esa era la única pega”, pero compartiríamos la celebración en la distancia. Teníamos un viaje organizado con nuestros amigos Jose Luis y Angelina y con Chelo, para operar y organizar el nuevo quirófano de la misión y coincidía en fechas. Era una ocasión única!

Y así ha sido! Nos hemos vuelto a casar en Turkana. Los misioneros son ORO molido!

La iglesia de Nariokotome estaba adornada con sus mejores galas! Flores , palmas, manteles blancos sobre telas coloridas de la zona! Esfuerzo de las misioneras que tras días agotadores, sacan tiempo y fuerzas para agradar a los demás.

Una misa entrañable oficiada por el Padre Antonio Aguirre, con la homilía según San Marcos 10:17-30 sobre el joven rico a quien Jesús dijo, “vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres; ven y sígueme, y tendrás tesoro en el cielo; .” Nunca mejor evangelio para describir a los misioneros de la MCSPA.

La misa y la fiesta Turkana ha girado en torno a ese evangelio, y ademas en torno a lo que significa el matrimonio católico. Una sola pareja ,para toda la vida, con sus alegrias y sus penas ,con sus malas rachas y con las buenas, una trayectoria difícil en ocasiones pero con balance muy positivo!

La iglesia de Nariokotome estaba a rebosar de gente. Vestidos con sus mejores galas; collares típicos y trajes multicolores. Los niños de las escuelas con los uniformes.

Voces angelicales, coros magníficos y ritmos a golpes de percusión y palmas! Estruendo, emoción, ilusión, flores, colorido ,incienso y humo, apretones de manos como signo de amor y de paz. Envueltos en ese ambiente que abarcaba nuestros cinco sentidos hemos renovado nuestros votos matrimoniales, por el tiempo que Dios quiera que estemos juntos.

Al finalizar nos dieron el título más preciado aquí: “ancianos de Turkana” nos vistieron como van ellos, nos pusieron el cetro y a Emilio gorro y ekicholon. Fotos , risas y reportajes! Bailes y
griteríos para festejar.

Después a los más de 400 niños le dimos un zumo un bollo y caramelos y estaban felices! Esas caritas inocentes con sonrisas de dientes blancos, ojos negros y alegria, también valen oro! He dejado el ramo en la tumba de Paco! Le hubiera encantado estar en esta ceremonia, estoy segura.

En la casa de Escolastica y Lydia hicimos las paellas y en la casa de Patricia y Lenny nos las comimos junto a 35 personas más.

Ya no esperábamos más detalles y festejos … pero si, Lenny hizo tarta nupcial con velas de “50” y sacaron cava para brindar .

Por la noche, repasando el día, volví a dar gracias a Dios por la suerte de tener un marido como Emilio y por haber conocido a Paco Andreo, fundador de la Mcspa, que nos enseñó cómo amaba a la gente de Turkana y su espiritualidad, y nos dio a conocer a una familia misionera, a los que seguimos queriendo y estamos cada vez más unidos.

Gracias en especial a nuestros misioneros de Nariokotome que han hecho posible esta renovación de nuestro compromiso matrimonial en las bodas de oro! gracias por ser tan generosos y darnos ejemplo cada día con vuestras acciones!

Gracias!

Ana Mañas Rueda
Médico de Paco y “Anciana de Turkana”

 

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