Los 123 alumnos de KG3 (educación infantil) de Muketuri protagonizaron recientemente un ejemplo difícil de olvidar. Aprovecharon la ocasión del último día de clase para lanzar un poderoso mensaje a todos los presentes: una obra de teatro que narraba la historia de un niño ciego al que no aceptaban en el colegio debido a su discapacidad.
Esta conmovedora representación, por niños de apenas seis años, interpeló a los adultos a reconocer que: todos los niños, independientemente de sus capacidades o discapacidades, tienen derecho a asistir al colegio, recibir una educación y conseguir sus sueños. ¡El mensaje de que todos los niños merecen amor, respeto e igualdad de oportunidades caló hondo!
Hace solo unos años, una escena como esta habría sido impensable en Muketuri, donde a los niños con necesidades especiales se les confinaba y escondía en sus casas.
Hoy, ser testigos de este cambio nos llena de alegría. Los niños con necesidades especiales son ahora cada vez más aceptados como parte de la comunidad. Sus familias los llevan al colegio, donde aprenden junto a otros niños, y son valorados no por sus discapacidades, sino por sus capacidades y su dignidad.
Es una hermosa señal de esperanza y un paso importante hacia una sociedad más inclusiva, en la que todo niño es valorado y tiene la oportunidad de desarrollar todo su potencial.
Tigist Mekonnen
Aprendiz de la MCSPA
Misión de Muketuri [Etiopía]







