Desde hace más de 35 años, la Misión de Nariokotome ha servido al pueblo de Turkana mediante proyectos esenciales como la perforación de pozos, la construcción de presas, la construcción y gestión de escuelas y centros de salud, y el apoyo a programas de promoción y fortalecimiento de la mujer. Estos esfuerzos han sido vitales para responder a los desafíos diarios de la vida en una región remota y difícil.
Más allá de estas tareas fundamentales, algo distinto y quizá menos visible está ocurriendo junto al taller mecánico de Nariokotome: un taller de carpintería donde se fabrican muebles para iglesias, hogares y proyectos de la misión. Lo que hace único a este taller es su enfoque en la talla en madera. Aquí, la artesanía va más allá de la función y se convierte en una expresión de cuidado y creatividad.
Dos hombres locales de Turkana fueron formados por un experimentado tallador de madera de Tanzania. Bajo su guía, desarrollaron sus habilidades y ahora crean puertas bellamente talladas para iglesias y capillas, bancos finamente elaborados y piezas encargadas por la diócesis.
Este trabajo refleja la visión del Padre Paco, el fundador de la comunidad, quien solía decir que construir una presa con amor es diferente de construirla sin amor. Lo mismo ocurre con una puerta o una mesa. Tallar no se trata solo de producir un objeto, sino de impregnarlo de intención, paciencia y dedicación.
La vida misionera en áreas remotas suele centrarse en la supervivencia y la utilidad. Cuando el arte encuentra su lugar, es una señal de que la misión está viva y creciendo, y de que hay espacio para la belleza. En el taller de carpintería de Nariokotome, el amor se talla en cada pieza de trabajo. Y a través de esta belleza, los corazones se elevan y se acercan más a Dios.
Amanda Falgas
Aprendiz de MCSPA
Mizan Teferi [Etiopía]




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