«Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él.» (Sal 118,24)
El 13 de julio de 2025 marcó un hito lleno de alegría: 50 años desde la fundación de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y María, Madre de la Iglesia (MCSPA). Fue un día lleno de alegría, gratitud y un renovado compromiso con el camino misionero.
Hace ya medio siglo que el P. Francisco “Paco” Andreo dio el primer paso para poner en práctica su vocación de ser Pastor para los demás, promoviendo especialmente las vocaciones al sacerdocio entre los jóvenes.
Lo que comenzó en 1975 como una pequeña semilla de fe plantada por el P. Paco, ha crecido hasta convertirse en una familia misionera floreciente, presente hoy en Kenia, Etiopía, Sudán del Sur, Malaui, Filipinas, México y Colombia. Un camino que comenzó con actos sencillos —caminando con los pobres, ayudando a los más vulnerables y fomentando vocaciones— se ha convertido en un testimonio vivo del Evangelio en acción.
La Misa de Aniversario se celebró en la Iglesia de San Pablo Apóstol, en la Misión de Nariokotome, Turkana, presidida por Mons. Dominic Kimengich, obispo de Eldoret. Reunió a sacerdotes, hermanas, miembros laicos e invitados de la diócesis y de todo el mundo para celebrar la fidelidad de Dios a lo largo de los años.
La Presidenta de la MCSPA, Scholastica Wamalwa, pronunció un discurso en el que agradeció a todos los obispos en cuyas diócesis trabajan miembros de la comunidad. También animó a las nuevas generaciones de la MCSPA a seguir adelante con fe y esperanza, recordando que “La esperanza no defrauda”, lema de este Año Jubilar. Uno de los momentos más conmovedores fue el testimonio del P. Albert y Cecilia, entre los primeros compañeros del P. Paco. Recordaron los primeros días de esperanza y dificultades, de confianza y perseverancia, y cómo Dios ha estado presente en cada paso del camino.
«Estoy seguro de que Dios, que comenzó en vosotros la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.» (Filipenses 1,6)
La celebración continuó con cantos alegres, danzas, comidas compartidas y testimonios conmovedores, recordatorios de las muchas vidas que han sido tocadas y transformadas a lo largo de los años. Fue un día no solo para rememorar con gratitud el pasado, sino también para mirar hacia el futuro con esperanza y visión.
Al celebrar este Aniversario, damos gracias a Dios por el camino recorrido, por las personas que nos han acompañado y por la misión que sigue desarrollándose. Sigamos orando por toda la familia MCSPA en el mundo, para que permanezcamos fieles, generosos y alegres en nuestra vocación.
Que el alma de nuestro fundador, el P. Paco, quien se entregó por completo a la misión de Dios, descanse en paz.
Louis Mkweza & Joel Jeremiah
Aprendices junior de la MCSPA
















