Un despertar de vocaciones al servicio: 4 nuevos diáconos ordenados en la MCSPA
27 octubre 2025 Publicado por Tigist Mekonnen MCSPA 0 comentarios sobre “Un despertar de vocaciones al servicio: 4 nuevos diáconos ordenados en la MCSPA”Un día de espíritu y entrega, donde la fe se encontró con el fuego y la historia halló su eco en cuatro corazones humildes. Algo sagrado se movió en la Parroquia de Nuestra Señora de Pentecostés, en Loyola Heights, Ciudad Quezón (Filipinas), en la mañana del 25 de octubre.
La comunidad reunida en la iglesia se regocijó al ver a cuatro miembros de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol (MCSPA) —Timothy Kaburu, Zackayo Sakwa, Cosmus Onyango y Micheal Mwangi— recibir la orden del diaconado de manos del Arzobispo Emérito de Jaro, Monseñor Jose Romeo O. Lazo, DD.
Habían pasado casi dos décadas desde que la MCSPA había visto a cuatro hombres ser ordenados juntos, y la ocasión se sintió como un renacer del espíritu. Desde los primeros acordes del canto de entrada, la parroquia cobró vida. Los miembros de la MCSPA, junto con familiares y amigos, se inclinaron con orgullo; los jóvenes observaban en silenciosa admiración. Los cuatro avanzando vestidos de blanco: algo en ese momento transmitía un sentimiento de promesa. Sus rostros eran serenos, pero se podía sentir que sus corazones… ¡ardían! En ese instante quedó claro que la vocación no trata de prestigio, sino de entrega.
El Arzobispo Lazo, con voz suave pero firme, inició su homilía diciendo que esta ordenación de miembros de la MCSPA nos recuerda que la Iglesia es misionera. El diaconado nace del amor para servir. Sus palabras no sonaron como retórica elevada, sino como una verdad vivida. El servicio —recordó el Arzobispo a los futuros diáconos y a todos los presentes en la hermosa iglesia— no comienza en el altar, sino en el corazón: en escuchar, levantar y amar a las personas que Dios pone en nuestro camino.
El Obispo de la Diócesis de San José de Antique, Monseñor Marvyn Abrea Maceda, también concelebró la misa de ordenación junto con el párroco, P. Herbie Santos, varios sacerdotes de la MCSPA y sacerdotes invitados.
Tanto la liturgia como la misa fueron solemnes y hermosas.
Después de la bendición final, la celebración continuó en el salón parroquial. La risa reemplazó los cantos solemnes y los viejos amigos se estrecharon las manos como diciendo: “Hoy fuimos parte de algo sagrado.” Se tomaron fotografías, se compartieron historias, se repartió comida… nada ostentoso, solo el calor de la comunión, el sabor de la alegría compartida.
Esta ordenación fue más que un evento: fue un recordatorio de que Dios sigue escribiendo Su historia en los corazones humanos. En nuestros cuatro hermanos, la Iglesia vislumbró su propia renovación: una chispa de esperanza en un mundo que tan a menudo olvida la belleza del servicio. Los testimonios durante la recepción también iluminaron el día. Se hizo evidente que, a pesar de los humildes comienzos, los sacerdotes y seminaristas de la MCSPA han realizado grandes esfuerzos en sus diferentes apostolados y en el trabajo con los barrios más pobres de la parroquia. Además han tendido puentes entre las Iglesias de Filipinas y África. Fue reconfortante conocer la gracia de Dios actuando a lo largo de los 13 años de presencia de la MCSPA en Filipinas.
Al concluir el evento, vinieron a la mente las palabras de Santa Teresa de Calcuta:
“Al final de la vida, no seremos juzgados por cuántos diplomas hemos recibido, cuánto dinero hemos ganado o cuántas cosas grandes hemos hecho, sino por cuánto amor pusimos en lo que hicimos.”
A Timothy, Zackayo, Cosmus y Micheal: ¡felicitaciones! ¡Espero que saboreéis la alegría del servir!
Por Benjamin Musyoka,
Aprendiz Junior de la MCSPA






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